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Midiendo la hiperinflación de Venezuela

En una conferencia dada en el Instituto de Ingeniería Civil el 3 de mayo de 1883, Lord Kelvin, refiriéndose al hecho de medir, dijo: “Suelo decir que cuando puedes medir aquello sobre lo que hablas, y expresarlo en números, sabes algo al respecto; pero cuando no puedes expresarlo en números, tu conocimiento es del tipo insatisfactorio y parco. Pudiera ser el inicio del conocimiento pero habrás escasamente, en tus pensamientos, avanzado al plano de la ciencia, cualquiera que sea el tema.
 
Como miembro del consejo de la Sociedad de Mediciones Económicas, concuerdo con Lord Kevin pero con cierta reserva. En algunos casos, la evidencia del tipo que podemos “medir” es elusiva. Y como todo buen detective sabe, uno no estaría bien aconsejado para descartar lo “inmedible” a priori. De hecho,  como Jerry Muller cuidadosamente indica en su libro La tiranía de las mediciones, estaríamos mal asesorados si nos obsesionamos con las mediciones. Él concluye sabiamente: “La medición no es una alternativa al juicio, la medición exige juicio, juicio sobre si medir o no, qué medir, como evaluar el significado de lo que ha sido medido, si bien las recompensas o penalidades serán anexadas a los resultados, y a quien suministrar estas mediciones.
 
Ahora prestemos toda nuestra atención al caso actual de hiperinflación de Venezuela. Las hiperinflaciones suelen ser más bien un suceso poco frecuente. Han habido 58 casos a lo largo de la historia. El caso de la hiperinflación de Venezuela comenzó el 13 de noviembre de 2016 cuando la tasa de inflación excedió por primera vez el 50% mensual.  Al 13 de febrero de 2018, la tasa de inflación anual era de 6230%, la más alta del mundo.
 
La tasa es medida por el Proyecto de Monedas Turbulentas del Instituto Johns Hopkins-Cato (PMT), el cual dirijo. Comenzamos a medir la inflación de Venezuela en 2013, empleando datos de alta frecuencia que permiten mediciones diarias tanto de tasas de inflación mensual como anual. Nosotros medimos, no predecimos.
 
¿Cómo medimos? El precio más importante en una economía es la tasa de cambio entre la moneda local, el bolívar en este caso,  y la moneda de reserva mundial, el dólar US. Mientras exista un mercado negro (léase: libre mercado) para dicha moneda y estén disponibles los datos de dicho mercado negro, los cambios en la tasa de cambio en el mercado negro pueden ser transformados confiablemente en mediciones precisas de las tasas de inflación de todo el país. El principio económico de la paridad del poder adquisitivo (PPP por sus siglas en inglés) permite esta transformación, y la aplicación del PPP para medir las elevadas tasas de inflación es bastante simple.
 
Durante periodos de inflación elevada, el PPP es la teoría apropiada a usar para medir. De hecho, el PPP se sostiene durante los períodos de hiperinflación, y se mantiene muy ajustado. Así que, con la amonestación a los economistas en mente del Premio Nobel Tjalling  Koopman, estamos midiendo y lo hacemos con la teoría correcta (Ver el clásico articulo de Koopman de agosto de 1947 “Medir sin  teoría”
 
La Experiencia Alemana
La evidencia del caso de hiperinflación de Alemania 1920-23, según reportó Jacob Frenkel en la edición del Diario Escandinavo de Economía , confirma la impresionante ejecución del PPP durante la hiperinflación. Frenkel tramó una tasa de cambio marco / alemán dólar US tanto en contra el Índice de Precio al Consumidor (IPC) y el Índice de Precio al Vendedor (IPV). La correlación entre la tasa de cambio alemana y los dos índices de precio estuvieron muy cerca a la unidad a lo largo del período con las correlaciones desplazándose hacia la unidad en la medida que la tasa de inflación incrementaba.
 
Más allá de la teoría, la intuición de por qué el PPP representa el “estándar dorado” para medir la inflación durante los períodos  de hiperinflación está clara.  Todos los artículos de alto valor son tasados en una moneda extranjera estable (US dólar) o moneda local (el bolívar). Los precios en bolívares están determinados en referencia a los precios de bienes luego convertidos en los precios en bolívares después de examinar la tasa de cambio del sector del mercado negro. De hecho, cuando el nivel de precio aumenta rápida y erráticamente en base diaria, hora a hora o minuto a minuto, las cuotas de las tasas de cambio son la única fuente de información sobre cuán rápidamente esta ocurriendo la inflación.  Por eso el PPP se mantiene y porque podemos usar datos de alta frecuencia (diaria) para calcular la tasa de inflación de Venezuela.
 
¿Existen otras mediciones “oficiales”  de la tasa de inflación de Venezuela? El Banco Central de Venezuela publicó, por última vez, su IPC en diciembre de 2015. Sin embargo, el BCV le suministró las mediciones hechas para diciembre de 2016 al Fondo Monetario Internacional. Las mismas fueron publicadas en el reporte Panorama Económico  Mundial del FMI (World Economic Outlook) correspondiente a abril y octubre de 2017. En adición a las mediciones del BCV, la Asamblea Nacional, controlada por la oposición, comenzó a construir su propio IPC en diciembre de 2016. La Asamblea Nacional pareciera seguir la misma metodología empleada por BCV, dígase, los cambios en precios para una cesta de bienes son recolectados y a cada bien le es asignado un peso que resulta en un IPC. Las mediciones “oficiales” de la inflación en Venezuela y aquellas basadas en el PPP están presentadas en la tabla inferior.
 
Dado que las mediciones de la inflación del PCT, las cuales están basadas en el PPP, son por definición las “verdaderas” mediciones de la inflación de Venezuela, vale mencionar dos aspectos. Primero, en 2015 y 2017, las mediciones “oficiales” eran mucho más bajas que las mediciones del PPP y en consecuencia, en esos años,  esas mediciones oficiales estaban erradas por un amplio margen. En 2016, los errores contenidos en las mediciones oficiales eran mucho menores. Dicho esto, el BCV dio al FMI dos valores diferentes para el mismo período (2016). Una fue publicada en abril de 2017 en el Panorama Económico Mundial  y otra en la edición de octubre de 2017 de Panorama Económico Mundial. No sabemos sobre las bases  para dicha diferencia. El segundo punto relacionado a las mediciones “oficiales” es que, además de estar erradas, son costosas para producir y no pueden ser replicadas. Abreviando, son una pérdida de tiempo y dinero.
 
¿Qué decir sobre las proyecciones de la inflación de Venezuela? Resulta que el FMI pareciera la única institución importante lo suficientemente tonta para predecir – lo opuesto a medir – la inflación de Venezuela (ver tabla superior). Resulta absurdo que el FMI haga predicciones sobre la inflación en medio de la hiperinflación. De hecho nadie jamás ha podido predecir tasas de inflación con un cierto grado de precisión  durante los períodos de hiperinflación. Y como si eso no fuese lo suficientemente malo, el FMI realmente no ha estado midiendo la inflación en Venezuela durante los períodos de hiperinflación. De hecho, se ha salido de su camino al incluir  estados en cada reporte de Panorama Económico Mundial   indicando que el FMI no ha tenido virtualmente contacto con las autoridades venezolanas por años y que la última consulta del artículo IV fue hace 10años, en 2004. Más aún, el FMI ha fallado en presentar su metodología para hacer las predicciones. Por lo tanto no es posible la replicación de sus predicciones. Todo esto sugiere que el FMI está empleando el método del “calculo a dedo en el viento” para predecir la inflación de Venezuela. Desafortunadamente, nada de esto a ha detenido  a la prensa financiera para que repetidamente reporte proyecciones con expectativas esperanzadoras.
 
Me recuerda la amonestación de Oskar Morgenstern acerca de la precisión de las observaciones económicas las cual enunció en 1949 en el Instituto Internacional de Estadísticas en Berna, Suiza, en su nombre y el de nada menos que Simon Kuznets, ganador del Premio Nobel: “Concluyendo, es necesario entonces que nuevos estándares rigurosos sean desarrollados para gobernar  el uso de las estadísticas económicas. Mientras su calidad debe ser mejorada constantemente, los economistas deben rechazar las precarias observaciones de una manera definitiva. Una amplia publicidad debe darse a la calidad de las estadísticas sociales y económicas para limitar su uso en aquellas áreas para las cuales son adecuadas”.
 
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