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La inflación y “Guerra” de Venezuela

Venezuela está comprometida en una “guerra” multifacética. El principal “enemigo” de la República Bolivariana de Venezuela es el sector privado de la economía (léase: aquellos que poseen título de propiedad privada) y todos los demás (externos o internos) que se oponen al Chavismo (léase: socialismo). Las guerras siempre causan estragos: la vida, la propiedad y los sueños, son destruidos. En el proceso, las guerras –como la de Venezuela– progresivamente consume el capital social acumulado también.

En otras palabras, a medida que la rabia avanza, la destructiva guerra económica se come gradualmente los activos productivos como la tierra, la capacidad de las fábricas, y las materias primas. Justo adonde lleva ese proceso, fue bien ilustrado por el economista austríaco Prof. Fritz Machlup, en un artículo de 1935 sobre la inflación de Austria durante la Guerra Mundial I: Un comerciante compró mil toneladas de cobre. Las vendía, en la medida que aumentaban los precios, con una ganancia considerable.

Él tan solo consumió la mitad de las ganancias. Nuevamente invirtió en cobre y obtuvo varios cientos de toneladas. Los precios subían y subían. La ganancia del comerciante era enorme; pudo viajar y comprar carros, casas en el campo y qué no. Él también ahorro e invirtió en cobre nuevamente. Su capital era ahora un múltiplo alto del inicial. Tras repetidas transacciones, siempre pudo llevar una vida lujosa – invirtió todo su capital, aumentado a una cifra astronómica, en unas pocas libras de cobre. Mientras él y la gente le consideraba un acaparador del más alto ingreso, en realidad se había comido su capital.

En la parábola de Machlup, el “cobre” representa el capital en una economía. A lo largo del tiempo, la inflación y el consumo de la guerra se come el capital físico de la economía, y sin capital, las personas de una tierra devastada por la guerra enfrenta un futuro poco prometedor. ¡Ay! Cuando finalmente el polvo se asienta, se habrán de plantear nuevas interrogantes. De hecho, los ciudadanos de tierras devastadas por la guerra siempre se quedan preguntando, “¿Dónde está nuestro capital?” Sí, la “semilla de maíz”, no se encontrará en ningún lado Pero alguno de los costos de la guerra están escondidos bajo el manto de la inflación.

La inflación también es un problema, uno que siempre acompaña a las guerras. ¿Por qué? Comencemos con la típica explicación falsa sobre los problemas de la inflación –una que con frecuencia siempre sacan a relucir los gobiernos que tienen que ver con la inflación inducida por la guerra– cambiando la culpa. Fiel a la forma, los chavistas han declarado que los enemigos del Estado estaban comprometidos en una conspiración para minar el bolívar inundando Venezuela con billetes de bolívares falsos. De hecho, una declaración similar a la hecha en la guerra civil en Yugoslavia. En octubre de 1999, Goran Matic, ministro de Información, declaró que yo estaba a cargo de enviar grandes cantidades de dinares yugoeslavos falsos hacia la Serbia de Milosevic, en un intento de causar que el dinar colapsara y la inflación subir muy alto. Para el momento, yo trabajaba como consejero para el Presidente Milo Djukanovic – que se había convertido en archienemigo de Milosevic –y también era consejero de Estado de la República de Montenegro.

Mientras el cuento de hadas de Matic hacía los titulares de los Balcanes por varios días, era demasiado exagerado para resultar en algo excepto una diversión pasajera para las clases de parloteo. Y, debo añadir, que la historia era completamente falsa. En el caso de Venezuela, la explicación de Maduro para los problemas de inflación del país es tan falso como el bolívar falso. Sin embargo, durante la guerra, es un estribillo estándar. Entonces, ¿Qué decir sobre las causas reales de la inflación en tiempos de guerra? Durante la guerra, los gastos del gobierno aumentan o cuando menos se mantienen igual.

Después de todo, la milicia debe ser alimentada, se debe comprar material bélico, los obreros civiles deben ser pagados, los subsidios para alimentos básicos y combustible deben continuar, así sucesivamente… Mientras los gastos del gobierno se mantienen robustos durante la guerra, los recursos financieros del gobierno se tornan problemáticos.

El sistema tributario y la administración gubernamental comienzan a resquebrajarse y los ingresos tributarios a secarse. El financiamiento de bonos no se encuentra por ningún lado, ya que los inversionistas no quieren invertir en un país que está en estado de guerra. Con frecuencia, los combatientes, incluyendo el gobierno central, pasan el ofrendero, buscando ayuda extranjera para llenar el vacío fiscal.

En el caso de Venezuela, Rusia, China y otros aliados son un medio obvio de finanza, pero otros no son tan obvios. Por ejemplo, cuando las sanciones económicas son impuestas en un país como Venezuela, el contrabando y otras actividades ilegales corren rampante. Misha Glenny, en su fascinante relato de la guerra de los Balcanes en 1990 – contenida en McMafia: Un viaje a través del Submundo Criminal Global (Random House, 2008)– hace siguiente punto, pocas veces entendido: El embargo de armas jugó un rol importante en establecer los canales de contrabando para Croacia y Bosnia, y pronto las drogas acompañaron las armas a lo largo de las mismas rutas. Pero eso no fue nada comparado con el impacto de los Balcanes de las sanciones económicas globales de las Naciones Unidas impuestas a Yugoslavia, abarcando Serbia (incluyendo la conflictiva zona de Kosovo con una extensa población albanesa y Montenegro… Criminales y comerciantes a lo largo de la región trabajaron fervientemente para crear una densa red de amistades y redes para subvertir el embargo. Virtualmente de la noche a la mañana, el voto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ordenando sanciones creó una mafia balcana de inmenso poder, alcance, creatividad y venalidad. Las beneficios generados por el desmantelamiento de las sanciones y otras actividades nefastas fueron divididos entre el Estado y los hondos bolsillos de la mafia. Así que la maquinaria bélica de Milosevic fue financiada, hasta cierto punto, por el contrabando y la actividad ilegal.

Esto, sin dudas, está jugando un papel importante en Venezuela. Pero, al final del día, en la medida que la guerra arrecia, estos recursos fracasan en acercarse al nivel de los gastos del gobierno. ¿Qué hacer? Bien, el gobierno simplemente ordena a su banco central a que las prensas impriman para llenar el déficit fiscal. Es esta oleada en la distribución del dinero la que genera tasas de inflación más altas. De nuevo, démosle un vistazo a Yugoslavia, cuya guerra civil comenzó en junio de 1991. Durante el período 1991-98, el dinar yugoeslavo fue devaluado 18 veces, con un total de 22 ceros cortados de esa unidad de cuenta.

En 1991, enfrentando un déficit presupuestario, Milosevic ordenó al banco central poner en marcha las prensas. La hiperinflación resultante alcanzó su pico en enero de 1994, con una tasa de inflación mensual de 313 millones por ciento – la tercera hiperinflación más alta del mundo. Para ese momento, el banco central estaba cubriendo todos los gastos del gobierno a través de la impresión de dinero. De hecho, el Top Cider Mint de Belgrado estaba trabajando a su capacidad total produciendo billetes sin valor antes que la tinta se secara. Finalmente, su capacidad total llegó al límite. Las autoridades no pudieron imprimir más efectivo para mantenerse. El dinar oficialmente colapsó el 6 de enero de 1994.

En los últimos años, Venezuela ha sido forzada a que su Banco Central ruede las prensas de impresión, aunque no hasta el punto en que sucedió en Yugoslavia. Sin embargo, el Banco Central de Venezuela (BCV) se ha volcado hacia las bombas de dinero. En consecuencia, el bolívar ha colapsado y la inflación elevado muy alto (ver la gráfica inferior) Mientras el bolívar colapsaba y la inflación aceleraba, el BCV se convirtió en un medio de datos de inflación no fidedigno. De hecho desde diciembre de 2014 hasta enero de 2016, el BCV no reportó datos estadísticos de inflación. Entonces, el BCV, como por arte de magia, reportó en enero de 2016 una tasa de inflación anual falsa para el tercer trimestre de 2015. De modo que los datos oficiales más recientes sobre la inflación es de hace casi dos años.

Para remediar este problema, el Proyecto de Monedas Turbulentas que dirijo en el Instituto Johns Hopkins – Cato, comenzó a medir la inflación en 2103 El precio más importante en una economía es la tasa de cambio entre la moneda local y la moneda de la reserva mundial – el dólar US. Mientras exista un mercado negro activo (léase: libre mercado) para moneda y estén disponibles los datos, los cambios en la tasa de cambio del mercado negro pueden ser transformados en estimados de tasa de inflación a todo lo ancho del país.

El principio económico de Paridad de Poder Adquisitivo (PPA) permite esta transformación. Yo computo la tasa de inflación anual implícita en base diaria, la cual previamente alcanzó 1823% año/año a principios de agosto de 2017. Actualmente, la tasa de inflación anual es de 2200%, la más alta del mundo (ver gráfica inferior). ¿Significa esta inflación que se le mostrará la puerta al Presidente Maduro mañana? No. Milosevic estuvo en la silla cinco años después que la hiperinflación alcanzara su punto más alto.

by Steve Hanke
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