Blog

El mejor trato: Privatizar las tierras públicas

A principios de esta semana, Vernon L. Smith, ganador del Premio Nobel, presentó un importante escrito: “El mejor trato de Trump: Privatizar la interestatal”, el cual fue publicado en The Wall Street Journal. Smith arguyó correctamente que la administración de Donald Trump debe expandir el alcance de sus esfuerzos sobre la privatización para incluir la vasta tenencia de tierras públicas comerciales.

Desafortunadamente, el Secretario del Interior del Presidente de Estados Unidos, Ryan Zinke, está firmemente en contra de la privatización. De hecho, durante la audiencia de confirmación, Zinke dijo: “Yo estoy absolutamente en contra de la transferencia o venta de las tierras públicas”.

La errada visión de Zinke trae un personaje del pasado: James Watt, Secretario del Interior del Presidente Ronald Reagan y uno de los rebeldes del movimiento Sagebrush. Afortunadamente, Reagan, el intelectual, dio una bofetada a Watt y acogió por completo la idea de privatizar las tierras públicas. Queda ver si Trump llevará a Zinke al resto de los leños.

Demos una mirada más cercana al Reagan intelectual y la privatización de las tierras públicas. Digo intelectual pues un verdadero intelectual transmite al público nuevas ideas sobre una gran variedad de temas, desenterrando esos conceptos mucho antes de que la mayoría de la gente lo haga. Esa es la esencia de la definición de ‘intelectual’ que tiene el ganador del Nobel, Friedrich Von Hayek.

En su ensayo de 1949, “Los intelectuales y el socialismo”, publicado en el University of Chicago Law Review, Hayek también resalta que para bien o para mal, los intelectuales son más importantes de lo que la gente se imagina. Después de todo, delinean la opinión pública.

El economista austriaco fue uno de los pensadores favoritos de Ronald Reagan. Y Reagan, según la definición de Hayek, era un intelectual. ¿Reagan el intelectual? El libro Reagan, in His Own Hand responde a esa pregunta. Este volumen, con un brillante prefacio de George Shultz, contiene 259 ensayos escritos por el propio puño y letra de Reagan, en su mayoría guiones para su programa radial sindicalizado cuya duración era de cinco minutos y transmitidos durante los cinco días hábiles de la semana a finales de los 70s.

Los ensayos eran una obra propia y práctica de Reagan, no era material escrito para su gabinete, y éstos exponían la estructura filosófica para su presidencia.
Con razón Reagan siempre aparecía tranquilo y ponderado. Ya lo había pensado todo. Como el economista más antiguo de la Junta de Consejeros Económicos del Presidente durante 1981-1982, pude ver su agudeza intelectual de primera mano.

Una de mis primeras tareas fue analizar las tenencias de tierras del gobierno federal y hacer recomendaciones sobre que hacer con ellas. Fue una ardua tarea.

Estas llamadas tierras públicas representan una anomalía social dentro del sistema capitalista de Estados Unidos. Como es el caso con todas las empresas socialistas, éstas son erróneamente manejadas por políticos y burócratas quienes bailan al ritmo de pequeños grupos de intereses. De hecho, las tierras nacionalizadas de USA representan activos que valen trillones de dólares pero que generan un flujo de caja negativo para el gobierno. Presenté mis recomendaciones por primera vez en el encuentro anual de la Junta de Tierras Públicas en Reno, Nevada, en septiembre de 1981. El título de mi discurso era “Privatiza esas tierras”.

Mi discurso de Reno causó conmoción. James Watt estaba furioso. Él estaba reacio a la privatización de  las tierras públicas. En su lugar, él favorecía la transferencia de tierras federales a los gobiernos estatales – intercambiando una forma de socialismo por otra.  No es necesario decir que pensaba estar ya en graves problemas. Con la esperanza de evitar mi sacrificio político, rápidamente envié mi análisis al Presidente.

Para mi sorpresa, Reagan respondió al instante, favoreciendo mi posición. Mejor aún, rápidamente hizo de mi propuesta una política de gobierno. Él hizo público su mensaje sobre el presupuesto para el año fiscal 1983, cuando avaló la privatización de tierras públicas:  “Algunas de estas propiedades no están en uso y tendrían mayor valor para la sociedad si se transfieren al sector privado. En los tres años siguientes, habríamos ahorrado nueve mil millones de dólares desprendiéndonos de estas propiedades innecesarias al mismo tiempo que protegíamos y preservábamos completamente nuestros parques, bosques, vida silvestre y paisajes”.
Resultó ser que ya Reagan había pensado al respecto. Reagan, In His Own Hand contiene varios ensayos sobre el tema y claramente había previsto su declaración política. Sus reflexiones sobre las tierras públicas en 1970 tuvo eco en los escritos de otro pensador libre, Adam Smith. Aunque Reagan nunca citó a Smith, su razonamiento era similar.

En La riqueza de las naciones (1776), Smith concluyó que “que no existe mayor inconsistencia entre dos caracteres que aquellos de comerciante y soberano,” ya que la gente es más pródiga con la riqueza ajena que con la propia. Al respecto, él estimaba que las tierras propiedad del estado eran tan sólo 25% tan productivas como las del sector privado. Smith pensaba que los grandes tramos de tierras de la corona de Europa eran “un mero desperdicio y pérdida del campo en cuanto a la población y producción”.

La oposición política impidió que Reagan privatizara. En consecuencia, las tierras nacionalizadas de USA se mantienen inútiles. Pero el Reagan intelectual estaba en lo correcto desde hace tiempo. Aunque no hay evidencia que Trump haya si quiera pensado profundamente sobre las tierras públicas como lo hizo Reagan, debemos esperar y ver si hace caso omiso de su Secretario del Interior y acoge la privatización.

*Steve H. Hanke es Profesor de Economía Aplicada y Fundador del Instituto Johns Hopkins de Economía Aplicada, Salud Global y Estudio de Negocios Empresariales. Sus más recientes publicaciones son:  Zimbabwe: Hyperinflation to Growth (2008), A Blueprint for a Safe, Sound Georgian Lari (2010), Juntas Monetarias para Paises en Desarollo (2015), and Currency Boards for Developing Countries: A Handbook (2015).
 
Steve H. Hanke*
@Steve_Hanke

 
Artículos anteriores

Sobre La espiral de la muerte de Venezuela

07 de Marzo de 2017

Con la llegada del Presidente Hugo Chávez en 1999, Venezuela acogió al chavismo, una forma de socialismo andino. En 2013, Chávez conoció a la muerte y Nicolás Maduro asumió el manto de Chávez. La muerte también sesgó con su guadaña al bolívar venezolano. Su caída desde junio de 2013 y abril de 2017 ha sido sostenida e indetenible. Hoy, el bolívar carece de valor.

ver más »

Inflación en Venezuela anual se ubicó en 615%

12 de Agosto de 2015

El economista estadounidense Steve H. Hanke advirtió que la inflación en Venezuela anual se ubicó en 615%, entre agosto de 2014 y julio de 2015 y resaltó que la economía del país ya ingresó "en una espiral de la muerte”.

ver más »